INTRODUCCIÓN.
Los medios de comunicación y las tecnologías de la
información han desempeñado un papel importante a lo largo de la historia,
influyendo en la configuración de nuestra sociedad y de nuestra cultura.
La relación del ser humano con la tecnología en compleja. De
tal manera está integrada en nuestro
hacer diario, que la consideramos parte de nosotros mismos.
Está cambiando nuestra forma de hacer las cosas, de
relacionarnos, de aprender. Sin darnos cuenta, está cambiando nuestra forma de
pensar.
Actualmente, las Nuevas Tecnologías están presentes en
nuestras escuelas. Poco a poco, las aulas han abierto sus puertas a la
tecnología de la información y la comunicación.
Hoy día, estamos asistiendo a un fuerte impacto tecnológico
que, inevitablemente, deja huellas en el ámbito educativo que nos llevan a
analizar la importancia de aprovechar las posibilidades y el potencial
educativo que encierran estos recursos.
Las nuevas
tecnologías están transformando nuestra vida y nuestra sociedad y, el sistema
educativo, debe adaptarse para cumplir un importante reto: conseguir que la
sociedad de la información sea efectivamente una sociedad del conocimiento.
Integrar las nuevas tecnologías como medios didácticos es
sólo un primer paso. Su introducción en la educación ha de sustentarse en
cambios de metodología y contenidos.
Si lo que pretendemos es integrarlas realmente en la
educación, debemos replantearnos cómo se produce el aprendizaje al
introducirlas; qué relaciones comunicativas se crean y qué papeles asumen,
profesores y alumnos en el proceso de aprendizaje.
Las tecnologías por si mismas no cambian nada. La propia
organización de las instituciones educativas puede perder de vista algo que
consideramos esencial y que, al plantear nuestro proyecto, hemos tenido en
cuenta. Siguiendo a Escudero(1995: 403), podemos resumirlo con estas palabras:
“Dar primacía a lo curricular, a los valores y significados educativos sobre
los medios y las tecnologías, de modo que sean nuestros proyectos pedagógicos,
debidamente razonados y justificados, los que reclamen medios a utilizar y no
al revés.”
El hecho de utilizar una nueva tecnología no implica un
proceso de innovación si previamente no se ha reflexionado acerca de qué, como,
cuando y con qué objetivos pretendemos utilizarla, además de las implicaciones
que va a tener en el proceso de aprendizaje de nuestros alumnos.
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