lunes, 3 de septiembre de 2012

INTRODUCCION.


 INTRODUCCIÓN.

Los medios de comunicación y las tecnologías de la información han desempeñado un papel importante a lo largo de la historia, influyendo en la configuración de nuestra sociedad y de nuestra cultura.
La relación del ser humano con la tecnología en compleja. De tal  manera está integrada en nuestro hacer diario, que la consideramos parte de nosotros mismos.
Está cambiando nuestra forma de hacer las cosas, de relacionarnos, de aprender. Sin darnos cuenta, está cambiando nuestra forma de pensar.
Actualmente, las Nuevas Tecnologías están presentes en nuestras escuelas. Poco a poco, las aulas han abierto sus puertas a la tecnología de la información y la comunicación.
Hoy día, estamos asistiendo a un fuerte impacto tecnológico que, inevitablemente, deja huellas en el ámbito educativo que nos llevan a analizar la importancia de aprovechar las posibilidades y el potencial educativo que encierran estos recursos.
Las  nuevas tecnologías están transformando nuestra vida y nuestra sociedad y, el sistema educativo, debe adaptarse para cumplir un importante reto: conseguir que la sociedad de la información sea efectivamente una sociedad del conocimiento.
Integrar las nuevas tecnologías como medios didácticos es sólo un primer paso. Su introducción en la educación ha de sustentarse en cambios de metodología y contenidos.
Si lo que pretendemos es integrarlas realmente en la educación, debemos replantearnos cómo se produce el aprendizaje al introducirlas; qué relaciones comunicativas se crean y qué papeles asumen, profesores y alumnos en el proceso de aprendizaje.
Las tecnologías por si mismas no cambian nada. La propia organización de las instituciones educativas puede perder de vista algo que consideramos esencial y que, al plantear nuestro proyecto, hemos tenido en cuenta. Siguiendo a Escudero(1995: 403), podemos resumirlo con estas palabras: “Dar primacía a lo curricular, a los valores y significados educativos sobre los medios y las tecnologías, de modo que sean nuestros proyectos pedagógicos, debidamente razonados y justificados, los que reclamen medios a utilizar y no al revés.”
El hecho de utilizar una nueva tecnología no implica un proceso de innovación si previamente no se ha reflexionado acerca de qué, como, cuando y con qué objetivos pretendemos utilizarla, además de las implicaciones que va a tener en el proceso de aprendizaje de nuestros alumnos.

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